martes, febrero 10, 2009

El Tiempo

El tiempo es una de las cosas que pasa más rápido. No sé si es por la edad, o por alguna otra razón, como la de estar mucho más ocupado que antes.
Cuando era niño el tiempo se deslizaba, se movía lentamente, y es uno de los factores con los cuales uno llega a creer que va a poder lograr todo en esta vida. Pues con tiempo, salud y valor, que son los emblemas de la niñez y aún más de la juventud, todo parece posible. Pero conforme pasa el tiempo, y cada vez más rápido, uno se da cuenta poco a poco que la juventud se te va de las manos, aunque aún la tengas, y viene esa desesperación de saber que se va acabar, y que cuando se haya acabado no se haya logrado mucho, y que al final quede simplemente una risa burlona contra uno mismo, pues todo lo que al principio uno quería hacer, es, después de que el tiempo pasó, simplemente nada, o sólo un reflejo muy pequeño. Pero con la juventud, y con el llegar de la madurez, que mientras más a la par con la juventud estén, mucho mejor, se podrá ver que estos pensamientos son estúpidos. Tiempo, salud y valor siempre estarán allí, para aquel corazón que este dispuesto a disponer de ellos para luchar por los sueños que uno quiere y va a perseguir. La juventud es un regalo, que te da todas estas cosas, y aún más, para que uno pueda llegar a apreciarlas, para luego, en cualquier momento y etapa de la vida, disfrutar de ellas. Es así como pienso que el tiempo es lo más valioso que existe, pues a cada cosa que uno le dé su tiempo, causa una serie de cosas en el presente y futuro. Igualmente a cada cosa que uno no le dedique su tiempo. La salud es igualmente una parte de la distribución del tiempo, pues hay que dedicar tiempo para el aseo, para el deporte, para la meditación, para los amigos, para las diversiones sanas, para las distracciones, etc. Y valor es lo que te permite arriesgar tiempo y salud por las cosas que quieres conseguir. Hay muchísimos otros factores, pero para mí los resumo ahora en tres, pues es así como quiero empezar a entender todo. Uno sabe desde muy pequeño cosas que los sabios también saben, e incluso ignoran. Pero el sabio no es sabio porque sabe mucho, sino porque las comprende y las aplica. En la comprensión de los conocimientos está la sabiduría, y para comprender se necesita mucho del corazón.
Por eso reduzco los millones de palabras sólo en tres por ahora. Pues quiere comprender, y no saber. Más que todo comprender, comprender mucho, y saber poco.