jueves, octubre 07, 2010

Rosa Solitaria

Como una rosa entregaste todo tu aroma,
toda tu pasión impregnada en tu rojo color,
y todo tu vitalidad junto con tu fiereza
que se encuentran en tus espinas.
Aquella mano que te cogió aprendió a
sentir por primera vez el dolor que sólo es
causado por las punzadas de tu belleza.
Pero aquella mano también sintió la dulce
textura de tus pétalos, que fueron como
caricias del cielo que alegran el corazón.
Aquella mano pudo traer consigo la dulce
fragancia de tu ser, fragancia que calma el
cuerpo, y lo vuelve a un estado calmo de
felicidad.
Bella Flor! El ser que tuvo la dicha de tenerte
estuvo feliz todo el tiempo, y el dolor debido
a las espinas no fue nada comparado a la dicha
de estar a tu lado. Pero entiendo algo que quizá
pocos entienden o quieren entender: hay un
mundo por ver, y lamentablemente hay que seguir
adelante, y este ser necesita moverse por razones
desconocidas. Tu fragancia es cautivadora, pero
paraliza, y estar paralizado trae miedo, y el miedo
trae consigo siempre desdicha.
Quizá algún día este jardinero sin rumbo
vuelva a encontrar una rosa como tú, y será feliz.
Quizá este jardinero llegará un día a saber que
tu Bella Flor, fuiste la única rosa que él quería,
pero para entonces ya habrá sido tarde.
Pero también quizá Bella Rosa, este jardinero
no nació para cultivar una rosa, sino otra flor.
Sin importar como acabe, por favor, no dejes
nunca de ser una rosa, pues eso eres.
Tu fragancia, tus pétalos hacen este mundo mejor.

martes, marzo 09, 2010

Suspiros

Colocar el pensamiento en ella es sufrir
una derrota que no existe.
El dolor de creerse apuñalado es tan grande
que el miedo a ser feliz paraliza.
El cuerpo respira y suspira,
una y otra vez, respira y suspira
pues el alma reclama su premio,
lo que quiere tener. Su gran deseo.
La mente teje engaños estúpidos,
nos hace las piernas temblar,
el corazón se acelera,
la respiración palidece.
Es tan grande dolor de perderla
cuando ni si quiera se la a tenido,
que uno renuncia de principio a ella.
Cobardía pura es eso, pero no se puede
cambiar el color de una persona
tonta y orgullosa tan fácilmente. El color
del alma que grita por su deseo no es quizá
el mismo color de la mente que engaña.
La mente se mezcla con el alma, desde que
se conocieron, de ahí la dificultad de
distinguirlas. Pero el corazón siempre dice
la verdad con ojos muy claros. El dolor de ser
feliz puede ser a veces tan grande, que uno se
priva de felicidad, pero la única verdad es
esta: Una vez probado el dolor de la felicidad,
la dicha de la felicidad parece tan intensa, que
es mejor vivir apuñalado, que vivir con dolores
pequeños, pues estos últimos nunca sanan.