sábado, abril 26, 2014

La Mentalidad de Trabajo en Alemania



No está de más por decir que soy peruano. Pero para hacer la comparación entre un Peruano y un Alemán respecto a la mentalidad de trabajo, sería mejor hablar de un Latino y un Alemán. Se habla mucho de la cultura latina, pero no se sabe exactamente a qué se refiere uno con eso. Hablando de Perú, ya sólo la cultura peruana es difícil de definir. En las diferentes regiones de Perú existe mucha diferencia entre las personas y sus costumbres: el idioma, la forma de hablar, la vestimenta, la comida, los bailes, las tradiciones, características fisionómicas, creencias. Entonces hablar de la cultura peruana es más que todo hablar del conjunto de culturas que existen en el territorio peruano. Lo único que comparten todos los peruanos es justamente eso, se encuentran dentro del territorio peruano. Supongo que de esa misma manera ocurrirá con los demás países latinoamericanos. Con seguridad sé que en Méjico, Chile, Bolivia, Brasil, Ecuador, Colombia y Venezuela existe también una gran diversidad cultural dentro de sus territorios. De los demás países latinoamericanos no hablaré, porque sé muy poco de ellos, sea información de primera mano o información sacada de las lecturas, televisión, etc. Ahora hablar de la cultura latina es aún mucho más complicado. Pero se pueden rescatar ciertas características que todo latino, o la mayoría de latinos, llega a reconocer como típica característica de un latinoamericano, sobre todo cuando uno se encuentra rodeado de personas de una cultura totalmente diferente: Nos gusta las fiestas, nos gusta por lo tanto bailar. Nos gusta estar en familia y nos apoyamos mútuamente. Nos gusta comer bien. Somos alegres y bromistas. Pero también hay otras características que no son tan buenas que salen a relucir cuando nos encontramos en un país desarrollado, en mi caso, Alemania. Para aclarar que no salen a relucir en lo personal, pero en general se puede ver el impacto de estas características en común de todo un pueblo en el entorno en que vivimos.
Para que esté mucho más claro, empezaré a explicar la impresión que tuve de Alemania cuando llegué a este país. Ante todo era todo limpio y ordenado. No era esa imagen típica que uno tiene de Lima, sobre todo en el centro, donde hay mucha vida y movimiento, pero también desorden y polución. Y esta fue mi impresión en todo Berlín. Todas las calles estaban limpiadas y tenían un aspecto muy ordenado. No era nada caótico. El tráfico funciona muy bien, los peatones caminan sin problemas, sin tener que estar "saltando" a otros peatones. Las zonas verdes, que por cierto son muchísimas en Berlín, están bien cuidades y ordenadas. Para ser sincero mi primer pensamiento fue que todo eso se debía a que Alemania era un país desarrollado, es decir, que tenían mucho dinero y pues invertían mucho dinero en la limpieza de la ciudad. Algo que se hacía muy poco en Perú. Sólo en los distritos donde vive la gente adinerada suele haber regularmente una limpieza de las calles. Pero con el pasar de los días me di cuenta que no era el dinero invertido en la limpieza de la ciudad lo que hacía de la ciudad tan limpia. Sino era la misma gente que cumplían ciertas normas que mantenían a la ciudad muy limpia. Como anécdota les cuento que Berlín es considerada la ciudad más sucia de Alemania. Lo he escuchado ya de muchos alemanes, y uno se da cuenta de porqué dicen eso cuando uno viaja a las grandes ciudades del sur de Alemania o a algún pueblo donde sea. Esos lugares parecen de fotografía, extremadamente limpio, lo supremo del orden y limpieza. Me parecía difícil de creer que se pueda vivir en un lugar y a la vez dejarlo tan limpio. Es la mentalidad del alemán que hace de su país tan ordenado y avanzado. No botan basura en la calle, respetan las señales de tránsito, se respetan mucho entre ellos y sobre todo se respetan así mismos. Cuando alguien no cumple una regla, se sienten quizá no efendidos, pero si se amargan, porque no sólo se está incumpliendo con una regla, es como si el incumplimiento de esa regla les faltara el respeto a ellos. La lógica está muy bien. Si uno quiere a su ciudad y país y también se quiere a uno mismo, no puede dejar pasar de alto que otras personas ensucien su ciudad o país. Esa mentalidad se aplica en todo ámbito de la vida de un alemán: sea en su vida cotidiana, en la familia o en el trabajo. La precisión que todo el mundo conoce de los productos alemanes tiene que ver que no se deja nada de lado. Se trabaja arduamente, constantemente para conseguir los resultados queridos. Se trabaja calmadamente pero sin hacer muchas pausas. Se habla horas y horas del trabajo y la concentración está casi solamente en el trabajo. Si bien puede sonar muy tedioso, esa es la forma en la que Alemania ha llegado a ser tan avanzada. Ha vivido dos guerras mundiales, después de cada cual logró ser después de un par de años nuevamente una potencia mundial. Una cosa que he visto que es muy importante al momento de trabajar, sea cuál sea el tipo de trabajo, es que cuando alguien realiza su trabajo, lo hace pensando en quién vendrá después. Es decir, lo que uno deja escrito, o hecho, debe estar hecho de tal forma que sea entendible para el próximo que seguirá con el trabajo. Se deja todo limpio, evitando así más trabajo para el siguiente. Lo que uno hace, lo termina. Son cosas fundamentales que ayudan a uno a seguir avanzando en un proyecto sin perder el tiempo en tratar de entendor lo que antes se ha hecho. Esta exactitud se ve en la ingeniería. Todo está muy bien descrito, los planes deben estar hechos de tal manera que no puedan ser malinterpretados y la calidad de los materiales debe ser de muy buena calidad, de tal manera que se cumpla lo que se promete. Si cierta máquina ha de durar 5 años, es porque durará cinco años casi con una probabilidad del 100%. Eso quiere decir que esa máquina probablemente funcione sin problemas muchos más años si tiene el debido mantenimiento.

Por eso, aunque hay diferencias abismales hablando de política, de dinero, de tecnología y de seguridad ciudadana entre otras cosas, el respetar nuestro país, respetarnos a nosotros mismo y a nuestros semejantes está al alcance de todos. Estas serían algunas de las ventajas de respetar el suelo donde vivimos, respetarnos entre nosotros y hacernos respetar:
  1. Calles limpias
  2. Carreteras seguras
  3. Más seguridad ciudadana
  4. Más productividad en el trabajo
  5. Aire más limpio
  6. Menos corrupción
  7. Más desarrollo y por lo tanto más empleo
  8. Más tiempo libro para todos ya que seríamos más efectivos
  9. Mejores sueldos por el desarrollo
  10. El Perú y Latinoamérica ya no serían una fuente de materia prima, de la cual cualquier empresa extranjera llega, destruye el lugar, hace ganancias y luego se va. Nos haríamos respetar, no dejaríamos explotar nuestros recursos sin un plan de medio ambiente seguro para nuestra gente y territorio. También pediríamos ganancias razonables por la materia prima. 
Hay seguro muchas más ventajas, que se podrían ver en casa como también en toda la ciudad. Seguiré insistiendo que es necesario empezar con todo esto que está al alcance de todos. No se necesita dinero, ni tiempo, ni esfuerzo. Simplemente tener en mente todo el tiempo que nuestro territorio debe ser respetado y que nosotros como habitantes de ese territorio debémos hacernos respetar. Ser como una comunidad que salga adelante. Algo típico que se escucha muy seguido es: "Estoy de acuerdo con todo esto que acabas de escribir, pero de qué sirve que yo haga algo, cuando todos los demás no hacen nada." Esa es la excusa que destruye nuestros países. Tenemos que hablar, discutir para poder educarnos. Expresémonos. Poco a poco se verá el cambio. Al lado las excusas de qué hacen o no hacen los otros. Lo principal es qué hacemos nosotros mismos. Nadie va a formar una familia y dejar que el cónyuge decida todo. Es un acuerdo entre los dos cómo se educarán a los hijos, comos e va a vivir, en qué parte de la casa se va a comer. Entonces de esa misma manera debería ser en todos lados. No se puede decir: "Mi pareja es desordenada, por eso la casa está desordenada." Entonces o te gusta el desorden o simplemente no te haces respetar.

Con los pequeños detalles es como un barrio, una ciudad, una cultura, una país y un planeta pueden llegar a ser grandes.